Noche de balas y ponchallantas en Poza Rica: asesinan a hombre afuera de un hotel
La víctima no era “El Chilango”, como se difundió inicialmente; los agresores huyeron dejando caos en varias carreteras
Poza Rica, Ver.— La noche del martes llegó cargada de plomo. Un hombre estaba de pie sobre la banqueta, afuera del Hotel El Avión, cuando sujetos armados se acercaron y dispararon una y otra vez.
No hubo discusión ni oportunidad de correr. La víctima cayó sobre el concreto y murió minutos después. Hasta el momento, su identidad no ha sido confirmada oficialmente.
El chisme corrió más rápido que las patrullas. En redes sociales y grupos de mensajería comenzó a circular que el hombre asesinado era “El Chilango”, un conocido vendedor ambulante de dulces.
Pero la versión resultó falsa.

Comerciantes de la zona confirmaron que el dulcero está vivo, se encuentra a salvo y permanece resguardado en su domicilio. Mientras tanto, las autoridades trabajan para saber quién era realmente el hombre que quedó tendido afuera del hotel.
La violencia tampoco terminó con el asesinato. Durante la huida, los agresores realizaron detonaciones y arrojaron artefactos ponchallantas en distintos puntos de la ciudad y sus alrededores.
En cuestión de minutos, el miedo se extendió por el bulevar Lázaro Cárdenas, la salida del Puente Cazones 1, Plan de Ayala, los Sectores 4 y 5, así como varios kilómetros del municipio vecino de Tihuatlán.
Los objetos metálicos reventaron los neumáticos de autobuses foráneos, automóviles particulares y unidades oficiales. Decenas de conductores quedaron varados mientras los responsables desaparecían entre la oscuridad y el caos.
Las llamadas comenzaron a saturar el 911. Elementos de corporaciones municipales, estatales y federales desplegaron un operativo para buscar a los agresores y retirar los ponchallantas de las vialidades.
Policías acordonaron el lugar del homicidio y agentes ministeriales comenzaron las diligencias. La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación para identificar a la víctima y localizar a los responsables.
Al final quedaron un hombre sin nombre, vehículos detenidos sobre el camino y una ciudad preguntándose cuándo llegará la próxima ráfaga.
