Comunidades denuncian abandono de caminos tras desalojo en la Tuxpan–Tampico
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Chicontepec, Veracruz | Tras el desalojo con uso de la fuerza pública que liberó la carretera federal Tuxpan–Tampico luego de 48 horas de bloqueo, habitantes de comunidades indígenas de la zona norte de Veracruz alzaron la voz para explicar el trasfondo de su protesta: el abandono histórico de los caminos rurales.
Lejos de tratarse de una manifestación “sin motivo”, como algunos sectores han señalado, los inconformes aseguran que el cierre de la vía fue una medida desesperada ante la falta de respuesta de las autoridades estatales.
Las imágenes difundidas por los propios habitantes muestran caminos prácticamente intransitables: tramos cubiertos de piedra suelta, zanjas abiertas por escurrimientos de agua y lodazales que impiden el paso de vehículos, incluso de transporte público.
“No es por gusto”, expresaron pobladores, quienes señalaron que cada temporada de lluvias destruye los trabajos provisionales realizados en estas vías, obligándolos a vivir en condiciones de aislamiento constante.
En estos caminos, explican, se juega la vida diaria de cientos de familias. Por ellos transitan productores del campo que dependen de estas rutas para comercializar sus cosechas; también son la única vía para trasladar enfermos a hospitales, así como para que estudiantes puedan asistir a sus centros educativos.
La falta de infraestructura adecuada ha provocado que, en muchos casos, sean los propios habitantes quienes intenten reparar los tramos dañados con herramientas básicas, piedra y mano de obra comunitaria, sin maquinaria ni apoyo institucional.
El reclamo central de los manifestantes es claro: no más soluciones temporales. Exigen una carretera de calidad, con materiales y técnicas que resistan las condiciones climáticas de la región, y que garantice una conectividad segura y permanente.
Este conflicto, que derivó en un operativo con gas lacrimógeno y la detención de al menos un líder comunitario, pone en evidencia una problemática estructural que va más allá del bloqueo: la deuda histórica en infraestructura rural en el norte de Veracruz.
Mientras tanto, la tensión persiste en la zona y las comunidades advierten que, de no obtener una respuesta concreta, las movilizaciones podrían reactivarse en los próximos días.
