Pescadores de Papantla alertan por la presencia del pez diablo en el río Remolino
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- Piden a las autoridades evaluar la especie ante el temor de afectaciones a la fauna nativa y a la pesca local
PAPANTLA, VER.- La aparición de ejemplares de pez diablo en el río Remolino encendió las alertas entre los pescadores de esta comunidad, quienes temen que la especie se reproduzca en grandes cantidades y genere graves consecuencias para el ecosistema acuático y su principal fuente de ingresos.
Durante sus actividades cotidianas, los trabajadores del río han detectado la presencia de estos peces, situación que ha despertado incertidumbre entre quienes dependen de la pesca para llevar el sustento a sus hogares. El pez diablo, también conocido como pleco, es una especie originaria de Sudamérica que se ha establecido en diversos cuerpos de agua fuera de su región natural. Su gran capacidad de adaptación a diferentes condiciones favorece su supervivencia, por lo que en determinados ambientes puede convertirse en una amenaza para las especies locales.
Entre los posibles efectos de su expansión se encuentran la competencia con los peces nativos por alimento y espacio, así como alteraciones en el equilibrio de los ecosistemas. Estas condiciones podrían repercutir directamente en la actividad pesquera si llegaran a disminuir las poblaciones de especies de importancia comercial y alimenticia para las comunidades ribereñas.
Hasta ahora no se ha confirmado que exista una proliferación descontrolada del pez diablo en el río Remolino. Por ello, los pescadores consideran indispensable realizar una evaluación técnica que permita conocer la magnitud real de su presencia y determinar si representa un riesgo para la biodiversidad del afluente.
Ante esta situación, los habitantes del lugar solicitan la intervención inmediata de las autoridades ambientales y pesqueras para llevar a cabo recorridos de inspección, identificar la distribución de la especie y establecer acciones preventivas en caso de ser necesarias.
La inquietud de los pescadores se centra en proteger los recursos naturales del río Remolino y evitar que una eventual expansión de esta especie invasora afecte tanto a la fauna acuática como a las familias que encuentran en la pesca una fuente vital de ingresos.
